Morelli, pequeño proyecto y sueños en crecimiento (Por Musu)

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Morelli, pequeño proyecto y sueños en crecimiento (Por Musu)

Esta nota forma parte de la movida llevada en conjunto con Argentina Wine Bloggers bajo la consigna: #ArgentinaWineBloggersPresenta a… Se difundirá vía redes sociales TW, FB y tiene como objetivo darle espacio a nuevos y pequeños productores.

Hace aproximadamente cuatro años, cenando en Parrilla Don Julio junto a algunos productores de vinos, colegas y otros amigos, Matías Michelini acercó a la mesa un vino para probar, sólo indicó que se trataba de un bonarda y lo dio a degustar a ciegas. Si bien estábamos casi terminando de comer, tras una intensa jornada de cata —sabrán a qué me refiero—, aquel bonarda dejó una muy buena impresión entre los presentes. Después Matías aclaró que era el vino de “El Cristian”, haciendo referencia a Cristian Morelli, quien en ese momento trabajaba en Bodega Zorzal junto a él y su hermano Juampi Michelini. Hoy no es algo común, y hace algunos años mucho menos aún, que un bodeguero se ocupe de compartir con orgullo el vino que elabora la persona que trabajaba para él.
Por supuesto, a partir de ese momento empecé a estar atento a todas las elaboraciones de Cristian, desde aquel bonarda 2011 que pronto salió a la venta con la etiqueta Caliche, y todo lo que se fue sumando a medida que transcurrieron los años. En la actualidad el bonarda ya va por su tercera añada; recientemente se le agregó un blend a la línea Caliche, y algo más arriba se sumó la línea Refrán, que ya cuenta con dos añadas de malbec: dos de cabernet franc y dos de un blend blanco muy interesante y particular, al menos para mí.
Soy de los que piensan que conocer y charlar con los productores colabora a interpretar mejor cada uno de sus vinos. Sin embargo, aunque no había podido tener contacto con Cristian, sus vinos siempre me engancharon mucho desde el primer momento que los probé. Él nunca había venido a Buenos Aires a presentarlos, y de mis viajes a Mendoza recién en mayo pasado pude compartir apenas unos minutos con él cuando visitamos “La Milonguita” en el #MrWinesTour.
“La Milonguita” es la bodega donde Andrea Muffato y Gerardo Michelini elaboran actualmente Gen del Alma, y bajo ese mismo techo van creciendo varios pequeños proyectos más, entre ellos “Morelli Vinos de Cava”, así se llama el proyecto de Cristian. “La Milonguita” está ubicada en El Peral, lugar donde se desempeñó Cristian desde que nació esta nueva casa en febrero de 2016, trabajando día a día junto a Gerardo y Andrea, tanto en la bodega como en los viñedos, y con quienes por lo que me comentó evidentemente se siente sumamente cómodo.
Con motivo del evento OzonoMDA de Ozono Drinks, a Buenos Aires se acercaron la totalidad de los hacedores de las bodegas que representan; entre ellos estaba Morelli, y esta vuelta tuve más tiempo para la cata, la charla y compartir sus vinos. Es la primera vez que él empieza a tener contacto con quienes en Buenos Aires suelen comprar sus vinos. No deja de mostrarse sorprendido y sobre todo agradecido, si bien le cuesta creer el lugar de reconocimiento al que llegó dentro del circuito de aquellos consumidores que eligen los vinos de pequeñas producciones. Casi sin querer, aclara que cuando elaboró sus primeras botellas del 2011 no tenía intenciones de transformarse en un productor de un proyecto propio, y más lejano aún imaginaba que algún día recibiría tantos elogios, principalmente vía redes sociales, desde diferentes puntos de nuestro país, cuando alguien descorcha algunas de sus cinco etiquetas.
Por el contrario, hoy creo que sus sueños no tienen límite y, como cuenta él, que cuando empieza a volar, son sus tres amores (sus hijas Regina y Angelina, y su mujer Cintia) quienes lo traen y le vuelven a poner los pies sobre la tierra; lo dice entre sonriente y emocionado, como un juego que hoy disfruta junto a sus hijas y seguramente lo alimentará por siempre.
Cuando cuenta sobre sus raíces, termina de cerrarme todo, porque son 100% viñateras: tanto su padre y como su abuelo trabajaron en viña. Recuerda cómo cosechaba de pequeño junto a su abuelo aquellos últimos racimos de bonarda que solían quedar colgados del parral pasada la cosecha, para así luego elaborar el vino para la familia, y cómo pisaban la uva junto a su hermana en el patio de su casa. Dice que nunca olvidará aquellos aromas que, si bien siempre los buscó, tampoco pudo encontrarlos en ningún vino. Ese fue uno de los motivos por el cual eligió al bonarda para su primera elaboración.
En una de las catas que compartí con Cristian junto a otras personas, en el momento de presentarse hizo hincapié en que siempre trata de elaborar con los menos agregados posibles, de la manera más natural, y precisamente no quiere decir ello que deje algo librado al azar. Cuando saco algunas conclusiones luego de probar sus vinos, encuentro esa combinación entre equilibrados, amables, pensados y personales, que pueden fácilmente resultar atractivos para un amplio espectro de consumidores.
Uno de los vinos que más me gusta es la nueva añada 2016 del Blanc de Noir. Escucharlo describir cómo trabajó de modo artesanal cada componente de ese blanco me hace entender el porqué de sus resultados. Éste cuenta con base de chenín, variedad complicada ya por su fácil oxidación, que además combina 20% de un malbec vinificado como blanco; otro mérito es que no dejó el mínimo rastro de color. Lo completa un moscatel algo más maduro, trabajado con pieles para extraer lo máximo para su expresión. La integración de todas las partes es perfecta, y por supuesto un paso por boca fino, integrado, vertical y —sospecho— con interesante futuro.
Repasando el resto de sus vinos, por ejemplo el malbec, si bien hay cientos en ese segmento de precios en el mercado y que muchas veces caen con facilidad en lugares comunes, el Refrán combina fruta de Tupungato y Gualtallary, sin perder frescura y soltura en boca. Posee una atractiva “punta sobremadura” en sus aromas: alguno de los tantos detalles que cuidó, los cuales se perciben y aportan cierta complejidad.
En la presentación que hizo junto a una docena de catadores, el Caliche Bonarda fue uno de los que más elogios recibió. Habiendo probado las tres añadas, fue notable cómo año a año siempre estuvo mejor. Con cada año compensa la disminución de la presencia de los aromas provenientes de la crianza en barrica con más nitidez frutal en su nariz y un paso por boca que igualmente se mantiene firme y vertical; tanto en el malbec como en el bonarda, se vinifican combinando capas de racimo entero y uva despalillada. Otro detalle fue cuanto creció en botella el Refrán Cabernet Franc, lo bien que se integró, muy amable por cierto, pero con esa textura en boca que tanto hace recordar a Altamira, el lugar de origen de su fruta; junto al blanco del principio, mis preferidos. La etiqueta más reciente es el Caliche Blend, que combina malbec, bonarda y pinot. Lo imagino más gastronómico, especialmente para la mesa diaria. Hablando de pinot, trajo en anticipo uno de partida limitada, de sólo 600 botellas, que combina fruta de La Arboleda y Gualtallary, que posee 24 meses de crianza en barricas, y donde los moderados tonos que aportan ambas frutas están perfectamente integrados a la suavidad del pinot. Asoma otro vino que dará que hablar.
Tal como les comenté anteriormente, en el #MrWinesTour una de las visitas fue a “La Milonguita”. Allí nuestro compañero de viaje, Manuel Berro, tomó la siguiente foto a las manos de Cristian; cuando le preguntamos por qué las tenía así, nos respondió lo siguiente:
“Para aquel que siente pasión, amor por lo que hace, en mi caso el vino, mis manos son herramientas que se impregnan con el mosto de la misma uva, en todo momento de esa creación; se sumergen día tras día en ese cuerpo vivo, tornándose negras, impresentables, rústicas, agrietadas y hasta lastimadas por sus ácidos. En fin, ellas lo trabajan, lo van amansando llenas de orgullo porque son las manos que hacen el vino…”.

Nombre: Cristian Morelli.
Edad: 38.
Estudios: Técnico Agrario y actualmente cursando Tecnicatura de Enología IES 9009 (Tupungato).
Hoy se desempeña en Finca Don Emilio S.A. como Jefe de Bodega en La Milonguita, y encargado de ejecutar tareas de viñedos. Su proyecto personal junto a su esposa Cintia se llama Morelli vino de Cava, para el cual no poseen bodega ni viñedos propios, y siempre seleccionan uva de productores del Valle de Uco.
Cantidad de vendimias realizadas: si bien la primera vendimia para su proyecto personal fue en el 2011, incluyendo la 2016, en total Cristian ya lleva 16 vendimias en su haber.